sábado, 12 de marzo de 2011
ESCRIBE QUE SOY ÁRABE
Escribe que soy árabe
y el número de mi carné es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano
¿Te enfadarás por ello?
Escribe que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos arranco,
de las rocas, el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?
Escribe que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, paciente,
en un país en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces, se hundieron
antes del nacimiento de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la hierba.
Mi padre de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos, ¿te complace?.
Soy nombre sin apodo
Escribe que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras
como la roca y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Que vivo en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en las calles.
Y cuyos hombres todos están
en la cantera o en el campo.
¿Te enfadarás por ello?
Escribe que soy árabe;
Que robaste las viñas de mi abuelo
Y una tierra que araba,
Yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
Estas rocas
¿No va a quitármelas tu gobierno
también, como se dice?
Escribe, pues...
Escribe en el comienzo
de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Más, que si tengo hambre,
Devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!
¡Cuidado con mi hambre!
Mahmoud Darwish (poeta árabe)
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